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Les pagan una miseria y en negro: así trabajan los hostels de Mendoza

No es ninguna novedad decir que el trabajo en negro es uno de los tópicos más difíciles de controlar. Esto es debido a diversos motivos, principalmente la gran cantidad de rubros donde los controles de la Subsecretaría de Trabajo y Empleo de la provincia no existen.

En realidad, no parece una tarea complicada de llevar a cabo. Basta solamente con salir a la calle, elegir un rubro en particular y  preguntar a quienes allí trabajan: cuánto cobran, cuántas horas trabajan y si están en blanco o no.

Y eso es lo que hizo el Post en torno a un rubro en particular: los hostel de Mendoza. El resultado es sorprendente: en todos los paradores consultados los empleados están en negro, cobran exactamente lo mismo y trabajan turnos de 8 horas, 6 veces a la semana y con un sólo día de descanso. 

En otros hospedajes, directamente no les pagan: emplean el método del  “trueque” donde trabajan 8 horas a cambio de cama y comida.

En primera persona

Una de las recepcionistas que trabaja en el Hostel Ítaka que está ubicado en la Av. Arístides Villanueva 480, hace turnos de 8 horas y solamente tiene un día de descanso.

En charla con este diario admitió: “Mi sueldo es de $200 pesos por día ($25 por hora), más comisiones. Comisionas por excursiones que cuestan aproximadamente $400 y nos llevamos el 10%, es decir $30 o $40. Si tu idea es mantenerte con este sueldo, es imposible, yo sobrevivo nada más”.

Al mismo respecto, agregó: “En Itaka y Damajuana (ambos del mismo dueño) pagan exactamente lo mismo, $200 por día y trabajas con el famoso 6×1” (6 trabajados por un día de descanso).

Para ir pasando en limpio: los empleados cobran en negro aproximadamente $4800 por mes. Es casi la mitad del sueldo mínimo ($8060). 

Consultada sobre cuánto facturan estos dos hostels, la empleada dijo: “El dueño factura mucho, principalmente por la ubicación. La calle Arístides está llena de turistas que pasan caminando en busca de hospedaje, y todos los días entra gente nueva”.

Otro de los casos que pudo relevar el Post es el de otra recepcionista pero es empleada en el Hostel Mendoza Inn. También trabaja 8 horas por día, 6 veces por semana y cobra $200, como en el caso anterior, gana $4800 por mes. “El turismo es así”, concluyó.

Los hostels donde no pagan sueldos

Por otro lado, existen establecimientos que trabajan con el método del “trueque” donde aunque no lo creas, no pagan sueldos. Estos son los casos de “Break Point” ubicado en Aristides Villanueva 241 o “Bed for Wine Hostel” que se encuentra en Av. Belgrano 965.

En este “trueque”, se le “paga” al recepcionista  con la comida y el alojamiento del día. Según empleados de dichos hostels, es un “trabajo voluntario”.

En conclusión, todos los empleados de estos hostels a los que se consultó coinciden en lo mismo: el turismo en general es un rubro mal pago y principalmente en negro.

¿Tan difícil es regular las condiciones de trabajo de los empleados de turismo?

 

Por Mauro De Bento / Mendoza Post

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Mix de indecencia: inversión turística + explotación laboral

Diversas informaciones sobre la explotación laboral en el sector de la construcción para las reformas de hotel  en Mallorca publicadas a principios de enero dan pie a una reflexión sobre la actual fase del “capitalismo canalla”.

Como es sabido, este año 2017 ha sido declarado por las Naciones Unidas como “Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo”. Según las declaraciones formales de la ONU y de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en el trascurso de esta “efeméride” se hará hincapié, entre otros temas, en el papel del turismo en el crecimiento económico inclusivo y sostenible, la inclusión social, el empleo y la reducción de la pobreza. También es sabido que, por una parte, en la mayoría de destinos turísticos del planeta, esto de turismo sostenible, o se acompaña del decrecimiento turístico, o es simplemente un oxímoron; y, por otra parte, que asociar turismo a desarrollo en el marco de la globalización de las desigualdades y la desposesión es, en el mejor de los casos, un sarcasmo.

La casualidad ha querido que en Mallorca, y, por extensión, en el conjunto de las Islas Baleares –uno de los lugares más turistizados del mundo–, este “Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo” haya empezado desmintiendo por la vía de los hechos la retórica turística oficial sobre crecimiento inclusivo, empleo y reducción de la pobreza. Lamentablemente, 2017 ha empezado constatándose que sigue siendo cierto que “una de las características del turismo a lo largo de los siglos, desde la época del Grand Tour, es que, a no gran distancia de los hoteles de cinco estrellas, hay hambre y miseria” (P. Theroux. 2015). ¿Qué ha pasado?

Pues que, durante la primera semana del año, un medio de comunicación nada sospechoso de anti-turístico, como es Diario de Mallorca, ha abierto sus ediciones con los siguientes titulares: “Constructoras de fuera pagan ilegalmente salarios más bajos para hacerse con reformas de hotel en Mallorca”, “Los constructores canarios responsabilizan a los hoteleros de evitar el fraude en sus reformas” y , hasta el momento de escribir estas líneas, “Subcontratas de obras turísticas explotan con horarios y sueldos ilegales a peones chinos y de la isla” (Alberto Magro, 3, 4 y 6 de enero 2017).

Hay que advertir que estas informaciones no han sido desmentidas por nadie. Ni tan siquiera desde ámbitos empresariales se han atrevido a balbucear la excusa negacionista de la explotación laboral, y habitual en estos casos: “Son casos puntuales”. Por parte de la administración, aunque sea sin gran entusiasmo, se han anunciado planes de Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) para detectar estas prácticas empresariales. Por tanto, hay que asociar estas informaciones a un fenómeno nada anecdótico. Muy al contrario, sin duda estamos hablando de una tendencia, en la actual fase del capitalismo canalla, cada vez más presente en el mundo del trabajo, y que me sugiere, al menos, media docena de reflexiones:

I. Las consecuencias de la victoria neoliberal de debilitar la negociación colectiva

Probablemente el aspecto más ideológico de la Reforma Laboral del 2012 (la del Gobierno Rajoy) sea el destrozo que hace a la articulación de la negociación de los Convenios Colectivos como fuente de derechos laborales garantizados. Se impuso el “cuanto menos colectivo, más productivo” y el “a menor sindicación, mayor competitividad”. En este debilitamiento de la negociación colectiva, y del papel clave de los sindicatos en unas relaciones labores democráticas, está el origen de la “legitimación” (legal o no) de prácticas de dumping social como las que comentamos. Si, desde un planteamiento neoliberal, es “legitimo” practicar la externalización, por ejemplo, del trabajo del departamento de pisos de los hoteles [1] para, en aras del Dios de la productividad y la competitividad del homo economicus neoliberal, abaratar costes laborales ¿Por qué no lo va a ser a la hora de practicar la búsqueda de los costes laborales más bajos para hacer reformas en los hoteles?

II. Seguridad jurídica únicamente para enriquecerse

“Seguridad jurídica” es un reclamo muy insistente del empresariado y de los ámbitos políticos ideológicamente afines al crecimiento infinito. Pero, verdaderamente, es únicamente una reivindicación de “seguridad jurídica para enriquecerse”, aunque sea a costa de la desposesión a la sociedad de bienes comunes como el medio ambiente. Ha llegado la hora, pues, de reivindicar seguridad jurídica para asegurar la inexistencia de explotación laboral, y, por tanto, una Inspeccion de Trabajo y Seguridad Social con suficientes recursos humanos y materiales, que sea homologable la que existe en la mayoría de Estados de la UE, y de acuerdo con los ratios de trabajadores y trabajadoras por inspector/a y/o controlador/a de empleo recomendados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los países industrializados.

Pero hay dos cosas más a decir en este asunto. Por una parte, hay que implementar planes contra la explotación laboral porque ¿qué otra cosa hacen las empresas, en este caso de construcción, que obligan a los trabajadores a realizar jornadas semanales de “hasta 70 horas, hurtan los días de vacaciones a sus trabajadores y les obligan a acudir a su puesto en festivos que figuran como no laborables en el convenio” y encima “pagan salarios ilegales de seis euros la hora, un 35% menos de lo que marca el convenio de la construcción”? No valen los eufemismos ni la cobardía política: como expliqué hace unos meses en un artículo publicado en la revista digital Sin Permiso titulado “En Baleares ya no hay explotación laboral: ¿Se ha producido un milagro?”, hay que llamar a las cosas por su nombre, y, en este sentido, explotación laboral tiene un grado superior de indecencia que la, hoy en día, habitual precariedad laboral.

Por otra parte, en el asunto que nos ocupa se plantea una razonable duda sobre quién comete las irregularidades laborales y de cotizaciones a la Seguridad Social ¿Únicamente las empresas constructoras? ¿Y las hoteleras? Es un asunto que los técnicos/as en derecho laboral deberían indagar, e ilustrarnos, pero, evidentemente, y digámoslo haciendo una analogía con el fenómeno de la corrupción, para quien ha corrompido (las empresas hoteleras) tiene que tener tanta o más sanción que para quien ha practicado la corrupción (las empresas constructoras). No basta un reproche moral que, en cualquier caso, no aparecerá anotado en la memoria de Responsabilidad Social Corporativa de la hotelera en cuestión, que, por el contrario, sí exhibirá falazmente la remodelada instalación hotelera como una contribución a la mejora del modelo turístico balear, y un compromiso con, en palabras de la Presidenta Ejecutiva de la Federación Empresaria Hotelera de Mallorca, Inmaculada Benito Hernández, la “competitividad global sostenible”. Estos eufemismos esconden definiciones mucho más claras, como la del exconsejero de turismo del Gobierno de las Islas Baleares, Celestí Alomar, que afirma que “l’empresari [hoteler] local és especialment hàbil per defensar l’explotació de la seva empresa, però absolutament inútil per salvaguardar el més petit dels interessos col·lectius”.

III.- Cae uno de los mitos más apreciados por los hoteleros

El establishment turístico sostiene que hay que aprovechar el crecimiento turístico internacional para que la industria hotelera pueda contribuir positivamente al balance regional en producción, crecimiento económico, empleo, finanzas públicas, etc. (Ver la presentación de Inmaculada Benito Hernández antes citada). Para ello reclama todo tipo de facilidades (urbanísticas, medioambientales, fiscales, laborales…) y así poder seguir invirtiendo en la modernización y reconversión lujosa de su planta hotelera. Los grandes y medianos hoteleros no se esconden y explican sin tapujos que “la apuesta por la calidad está resultando muy lucrativa”, y que “temen que las empresas más pequeñas lleguen tarde y se pierdan las ventajas de la ley de 2012” [2]. Avanzo que no hay motivo para esta preocupación, tal y como contaré más adelante en el punto V de este texto.

Hay que matizar bastantes cosas a este planteamiento que ha devenido en un pensamiento mainstream, siendo, lamentablemente, la variación únicamente de matiz cualquiera que sea la adscripción política formal de quien gobierne. Empecemos matizando esto de “crecimiento turístico internacional” porque, en rigor, de lo que hay que hablar es de un crecimiento de la demanda turística, del gasto turístico global en Baleares, y, consecuentemente, de un PIB turístico regional al alza, asociado a un crecimiento inmoralmente celebrado, puesto que se sustenta en las guerras y catástrofes humanitarias de los destinos turísticos mediterráneos competidores. El crecimiento de la afluencia de turistas a las Islas Baleares es bastante proporcional a la dramática situación de muerte, no acogida, y negación de Derechos Humanos de refugiados y refugiadas[3].

Pero, sobre todo, matícese que la supuesta contribución positiva al balance regional es más bien un aporte a un estado de desigualdad creciente a base de trabajo remunerado indecentemente low cost. Los datos son tercos: a) Todos los estudios indican que el negocio de los hoteleros casi se ha duplicado en estos años de crisis-estafa global, pero la sociedad balear se ha empobrecido; b) Según los datos de la Agencia Tributaria, el 30 % de los trabajadores de Balears tiene un salario inferior al Salario Minimo[4].

IV. La falacia de la “teoría del goteo”

Parece ser que en ámbitos empresariales turísticos de Mallorca hace fortuna la expresión “rentabilidad caribeña” para referirse a los beneficios de las últimas temporadas turísticas y a la rápida amortización de las inversiones en remodelación de la planta hotelera. Lo cierto y seguro es que las informaciones que comentamos ponen de manifiesto que otro de los mitos neoliberales ha fallado estrepitosamente: la llamada teoría del goteo, es decir, la falacia según la cual la creación de riqueza –en este caso riqueza turística– supone el remedio a los problemas de pobreza e injusticia social y, por tanto, es la garantía de desarrollo humano. Esta hipótesis de que la riqueza empresarial irá acumulándose hasta llegar a un punto en que se reparta progresivamente al resto de la sociedad, se ha demostrado falsa en general y, en particular, en el caso que nos ocupa: los hoteleros mantienen su apuesta por seguir creciendo más allá de Baleares, y, a la vez, son un factor determinante en la extensión de la pobreza laboral, no sólo en las ocupaciones laborales hoteleras sino que, también, en el momento de reinvertir.

V. La dependencia al turbocapitalismo global

El pasado día 9 de enero podíamos leer en otro de los principales periódicos isleños la siguiente información “Los touroperadores pagan reformas en los hoteles para asegurarse camas en verano”. No tengo la certeza de que entre estas reformas pagadas por TTOO británicos y alemanes haya alguna de las que se realizan en base a explotación laboral. En cualquier caso, lo sensato es no descartar tal posibilidad, por lo que cabe deducir, al menos a modo de hipótesis, que la explotación laboral en la reforma de los hoteles no es un asunto exclusivo de las multinacionales hoteleras mallorquinas. Parafraseando la famosa frase de Vito Corleone en El Padrino, No es nada personal, es cuestión de negocios”, podría decirse que “No es nada de tamaño empresarial, es cuestión del sector”.

VI. El maridaje de explotación laboral y blanqueo de capitales

Existe una cierta constante histórica entre explotación y fraude laboral, y prácticas delictivas asociadas a la evasión fiscal. El caso que comentamos no es una excepción. Obsérvese que, aunque sea de pasada, el periodista que firma las informaciones más arriba citadas nos habla de “Blanqueo de capitales y nóminas simuladas que el obrero debe devolver al empresario”. Nada nuevo bajo el sol en el mundo de los negocios que combinan el tocho y el turismo. Vean como ejemplo de este maridaje la novela Crui. Els portadors de la torxade Joan Buades (quizás habría que animar al autor e investigador de Alba Sud a una edición en castellano).

……………..

En definitiva, a pesar de la extensión de esta primera colaboración para Alba Sud, la sugerencia de Ernest Cañada de estrenarme con este tema, la habría podido cumplir resumiendo con otra breve frase de P. Theroux este indecente mix de inversión turística y explotación laboral: “No hay ninguna visión del oro [el gran negocio actual del turismo] sin un tufo a excrementos”.

Notas:
[1] El nuevo libro de Ernest Cañada, Externalización del trabajo en hoteles. Impactos en los departamentos de pisos, Barcelona, Alba Sud Editorial, 2016.
[2] Todo el paquete legislativo dictado por los hoteleros al Gobierno de las Islas Baleares durante las dos anteriores legislaturas autonómicas.
[3] Un estudio de BBVA Researchque calcula aproximadamente seis de cada 10 pernoctaciones de no residentes registradas en las Islas desde 2010 son consecuencia de las tensiones en otros países como Turquía, Egipto o Grecia. Ver noticia completa aquí: http://cadenaser.com/emisora/2017/01/15/radio_mallorca/1484471789_750853.html

 

Por Rafael Borrás | Alba Sud

Costa Rica: Estalla el conflicto por el agua en Playa Panamá

El presidente de la organización ecologista Confraternidad Guanacasteca, Gadi Amit, denuncia la salinización de un acuífero por su sobreexplotación para la atención de proyectos turístico-residenciales vinculados al Polo Turístico Papagayo en Guanacaste.

Durante los últimos días la asociación ecologista costarricenseConfraternidad Guanacasteca ha acusado públicamente que determinados funcionarios del Gobierno podrían haber cometido “graves delitos y actos de corrupción e incumplimiento de sus deberes” en la gestión del agua en la provincia de Guanacaste, y en particular en Playa Panamá, en el cantón de Sardinal de Carrillo, una zona con una especial presencia de complejos turístico-residenciales vinculados al proyecto delPolo Turístico Papagayo,del que ya nos ocupamos hace unos meses en Alba Sud. Según el grupo ecologista la sobreexplotación del acuífero de Playa Panamá, a causa de la mayor demanda de agua para los turistas, habría provocado su salinización. Dada la gravedad de las acusaciones hemos querido conocer con más detalle los hechos y causas de lo planteado, que generan una evidente alarma pública.

 

Afirmáis en vuestros comunicados hechos públicos esta semana que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillado (AyA), institución del Estado, lleva operando con aguas contaminadas desde hace más de un año. ¿Cuáles son las causas de la contaminación?

La contaminación es causada por el aumento de la extracción de agua del acuífero y la baja de la recarga que se produce naturalmente por las lluvias, que han escaseado en los últimos años. El peligro lo advertimos hace años, cuando en 2008 ganamos un recurso de amparo tramitado en la Sala Constitucional. Se determinó en sentencia que los acuíferos costeros eran altamente vulnerables y que por ello las autoridades debían tomar medidas para prevenir todo daño. Desobedeciendo las ordenes de este alto tribunal, las autoridades continuaron autorizando obras de grandes hoteles, lo que generó el aumento de la demanda.

¿Y a qué se debe este proceso de salinización de los acuíferos?

El agua de las lluvias corre hacia el mar, ya sea superficialmente en ríos y quebradas, ya sea en las profundidades por medio de los mantos acuíferos. Los acuíferos costeros tienen salida al mar. Si la extracción es excesiva el flujo se invierte y entra el agua del mar a los acuíferos.

¿Quién está haciendo uso de estas aguas?

Esas aguas son usadas en al menos cinco hoteles del Proyecto Papagayo Sur, que son: Hotel Magroove, Hotel Secrets Papagayo, Villas del Papagayo, Casa Conde del Mar y Occidental Gran Papagayo.

¿Quieres decir entonces que estos hoteles están sirviendo a sus clientes agua no potable?

Los hoteles dicen que entregan agua embotellada a los huéspedes. La pregunta que nos hacemos es si también dan agua embotellada a sus empleados, o a los visitantes ocasionales, taxistas que traen turistas, camioneros que traen mercadería y otros. ¿Hay advertencias de que el agua de los grifos no es potable?

Esas aguas son usadas diluidas, mezcladas con otras aguas, cloradas, o tratadas por Osmosis Inversa. En el momento de las inspecciones realizadas por la denuncia que hicimos ninguno de estos hoteles pudo certificar que tenía agua potable.

¿Cómo habéis documentado estos hechos?

La primera pista fueron los documentos oficiales de análisis de aguas del Laboratorio Nacional de Aguas, que es una dependencia técnica de AyA. Ahí su director, el Dr. Darner Mora, nos envía todo lo que le solicitamos. Es información pública, pues AyA es una empresa estatal. Además tenemos personas, empleados de empresas y funcionarios públicos, que nos facilitan información. Reservamos sus nombres pues pueden ser despedidas o acosadas por eso. Los últimos datos provienen de las respuestas de algunas instituciones, que envían respuesta a nuestras denuncias en Sala Constitucional o denuncia administrativa en Salud. Algunas de ellas dadas bajo juramento

¿Cuál es la responsabilidad de los hoteles en el mal manejo del agua?

Hay distintos momentos y distintas responsabilidades. La primera es cuando presionan para obtener la Viabilidad de Aguas a la empresa que presta el servicio público, quien ha de certificar que existe la posibilidad de dar agua para ese nuevo usuario que desea construir un proyecto. Y esto es un requisito para obtener permisos de construcción. La segunda es cuando ya se ha construido el proyecto y se supera el consumo del caudal otorgado. De eso no hay ningún control y puede ser causa de la sobreexplotación que denunciamos en este caso. También está la parte de conciencia. Hay empresarios responsables que utilizan tecnologías para ahorrar aguas: filtros en las piscinas para no tener que vaciarlas y recargarlas; rehúso de aguas en lavanderías de ropa y sábanas, bajar consumo en inodoros, etc. Hay otros empresarios que riegan grandes canchas de golf con agua potable.

¿De qué manera afecta esta situación al resto de la población, y en especial a las comunidades rurales?

En la zona tenemos dos comunidades: Playa Hermosa y Playa Panamá. La situación es distinta en cada una de ellas. Ambas se abastecían del acuífero de Playa Panamá. Los pozos que servían a Playa Hermosa se contaminaron y hace meses que su abastecimiento se hace por medio de camiones cisternas. Durante varias semanas esto supuso que la gente debía sacar los recipientes que cada quien tuviera para llenarlos cuando pasaba el camión. Ahora los camiones cisterna llegan al tanque de la población y vierten allí el agua para que baje a las casas por las tuberías del acueducto. Por su parte, Playa Panamá tiene un acueducto independiente operado por ellos mismos, una ASADA. Su pozo, más alejado de la playa, aún no está contaminado. Pero el peligro, si sigue esta explotación irracional del acuífero, es que la sal llegue y contamine el pozo. En ese caso el pueblo se quedaría sin agua potable.

¿Cuáles son las responsabilidades del gobierno y del Instituto Costarricense de Aguas y Alcantarillado en estos hechos?

Hay muchas faltas y violaciones a las leyes de Costa Rica, cometidas por privados y por funcionarios públicos. Hoy y aquí, hablamos de los que están en el gobierno y en Casa Presidencial. La Presidenta Ejecutiva de AyA, Yamileth Astorga, amiga de hace muchos años y de gran currículum ambientalista, es la responsable de dañar el manto acuífero de Playa Panamá. Está condenando a muerte a la población del pueblo de esa zona, terminando de salinizar el pozo que abastece a la ASADA de esa comunidad, mediante la constante e irracional explotación del acuífero para llevarle aguas a los hoteles. Yamileth trató de instalar plantas de desalinización en los pozos de AyA para poder limpiar esas aguas. No se lo permitieron, pues se generaría un desastre ecológico. Entonces permitió la instalación de ocho plantas de desalinización en dos hoteles de la zona, Secrets y Occidental, que reciben esas aguas de los mismos pozos que no se debían de explotar. Es decir, que igual se hizo, con el mismo daño ambiental, pero a escondidas y sin permisos.

¿Qué habéis hecho desde la Confraternidad Guanacasteca ante esta situación?

Confraternidad Guanacasteca ha hecho un gran esfuerzo de investigación y de denuncia. Tenemos presentada hace más de cincuenta días una denuncia penal. También presentamos un recurso de amparo en la Sala Constitucional y una denuncia ante el Ministerio de Salud. Por medio de estas gestiones sacamos a la luz toda la mugre oculta. Además obtenemos las respuestas de las instituciones. Algunas con mentiras, otras con medias verdades, y otras con información valiosa. Por ejemplo, el señor Zeledón, responsable del Agua en el Ministerio de Ambiente, dice en su respuesta: “El agua de Playa Panamá no está contaminada biológicamente”. Y eso es verdad, ni los virus, ni nada vivo puede aguantar la contaminación del agua, todos se mueren. Pero nadie acusó de eso. La contaminación es con sustancias inorgánicas (magnesio, calcio, sulfatos, sodio, hierro, calcio). Pero para un juez, que no es técnico, en la afirmación de una alta autoridad puede leerse que el agua no está contaminada. Eso es decir una mentira, diciendo la verdad.

POR Ernest Cañada | Alba Sud

Miriam Miranda: “Quieren desaparecernos para adueñarse de nuestros territorios”

En conversación con Alba Sud, la dirigente garífuna y coordinadora de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), Miriam Miranda, dibuja un escenario preocupante ante el avance del modelo extractivista en Honduras.

Miriam Miranda, dirigente garífuna y coordinadora de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), asegura que las industrias extractivas no sólo ponen en riesgo el futuro de territorios y bienes comunes, sino que aceleran el proceso de desaparición de los pueblos indígenas. Los proyectos de viviendas con fines turísticos destacan entre las más recientes formas de despojo.

¿Qué está ocurriendo en el litoral atlántico hondureño, donde desde hace más de dos siglos se ha establecido el pueblo garífuna?

La historia del pueblo garífuna es dramática. Hemos sufrido dos destierros: el primero de África a San Vicente y luego hacia Honduras. Una historia, la nuestra, que está marcada por la persecución, la violencia, la violación de los derechos fundamentales como seres humanos. Sin embargo, somos un pueblo que resiste y hemos sabido mantener nuestra identidad, cultura e idioma. Y no es poco.

Ahora nos estamos enfrentando a un tercer destierro, que significa la desaparición forzada de nuestras comunidades. Un nuevo proceso de despojo impulsado por el gran capital nacional y transnacional en colusión con autoridades locales y nacionales, a través de la implementación y profundización del extractivismo.

Por Giorgio Trucchi | Alba Sud / Rel-UITA